Anoche yo tenía ganas de ver esta película con Mario. Sobran los motivos para verla una y otra vez. Que acabáramos viendo una película sobre el origen de los teleñecos, se corresponde directamente con el carácter lúdico-festivo de este par de dos que formamos mi novio y yo. Nada como ver a una rana en bicicleta para levantar los ánimos. No obstante, ayer encontré la escena de Grandes Esperanzas en la que se oye un temazo de Pulp, que me emociona tanto que no lo puedo resistir. Bueno, sí que puedo. Y quiero. Así que lo dejo aquí para disfrute voluntario de quien le quiera dar al play. Jarvis, por favor, no te mueras nunca.

El sol está entrando sin miramientos por mi ventana. Yo le invito, encantada, a quedarse todo el día.

¡Mira! ¡Un sello!