Esperando pantallazos para integrar a personas recortadas. Haciendo bromas de mal gusto que no salen de la habitación. Pensando que el último disco de The Killers me recuerda mucho a lo más épico de Meat Loaf. Aunque Mario diga que no tiene nada que ver. Recordando que en el bar de abajo de la ofi (que se llama El Reportaje y sólo por eso quiero probar su cerveza), hay unos carteles (con letras recortadas de hule llenas de cuadritos rojos y negros) en los que pone Taller de tapas. Planteándome seriamente apuntarme al taller, consista en lo que consista. Flipando con un regalo que dan en el banco, un reloj lanzadiscos, quien lo pillara. Amando, amando sin descanso. Preguntándome la edad de una motocicleta, su historia, su kilometraje. Jodiéndome con que definitivamente mis zapatillas favoritas son carne de cubo de basura, porque se le cuelan piedras por la suela que bailan por el arco de mi pie. Deseando empezar, deseando empezar, deseando empezar. Para luego seguir, terminar y sonreír más grande que nunca. Comprando un rasca y gana diario, para recibir solamente las gracias.

Que siga la música.