El post-it nervioso que vale por un regalo. Lo suelta la tía y se va corriendo. El proyecto con deadline, embarazo positivo, lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, nunca, qué sé yo. El mensaje de mi madre anoche deseando una felicidad entera para su pequeña niña pequeña, que por la mañana reitera con una llamada temprana, y que casi me hace llorar al leerlo si no fuera porque me estaba descojonando con el post felicitación de cierta cabra loca. Para variar, no contesto a ningún mensaje de móvil, no doy abasto, no sé qué decir, me felicitan en croata revisado, en todos los idiomas, con miles de acentos, con musas y con tópicos, pero de los buenos.

Camino pisando más fuerte que ningún otro día, ajena a las miradas que piensan por sí mismas, que dicen esta tía de qué va, y mi calamar reproduce exactamente lo que siento, ni más ni menos. Una tras otra, canciones perfectas para un día que se está yendo volando. Pasa rápido el día, vuela, se hace a sí mismo, como a mí me gusta. Al llegar a casa pido hora en la peluquería, porque estamos que lo tiramos.

Primeros regalos materiales (de los espirituales ni hablamos, estoy obnubilada): un huevo con coche dentro, descapotable y celeste. Una vela soplada tras unos segundos, clavada en un pastelito relleno de chocolate, y voy yo y formulo un deseo enorme y perfectamente posible, y la sonrisa más grande que se ha inventado lleva conmigo desde anoche, cosida por manos sabias, superiores, suaves y mullidas.

Pienso en el año que ha pasado y me hago un lío, porque no sé cuándo empezó todo esto, tan bueno, si con el año cristiano, el chino o cuando cumplí 24; pero lo que sé es que va a durar por lo menos un rato largo, porque tengo felicidad en sacos enormes y duraderos, felicidad a borbotones, felicidad a manos llenas, felicidad en forma de amigos, de amor, de pasos, de futuro.

Viva la madre que me parió y las madres que parieron a todos los que me acompañan este año. Hacía tiempo que no sentía esta euforia en este día concreto. De hecho, creo que jamás me he sentido tan llena, tan luminosa, tan fuerte y tan capaz. Estoy tan contenta que me tengo que contener para no comerme los 400 gramos de york que compré ayer pero me hago un sándwich triple y me lo como en tres bocados.

Total.