Ayer volví a la tienda con Lucía. Nos hemos echado mucho de menos. Pero ya estoy, ya está, ya estamos.

Y qué bien, joder.

Vuelta y vuelta

Y qué ojazos tiene.

Porque volvimos a las meriendas, a las risas, a los cuentos, hice un par de dibujos (un perro, un camarero) y ella aplaudía, me decía que los clavaba, nos pusimos guapas, cogimos el metro (y el metro es menos metro si voy con ella, que sabe atajos, que sabe de la vida), nos despedimos contentas, porque es hasta hoy, era hasta mañana, que es hoy.

Vamos, que a pesar de haber tenido frío dentro del edredón, de que la espalda ataque de nuevo, de que tenga sueño y haya tenido varias pesadillas seguidas, estoy contenta. Porque por las tardes, me dedico a disfrutar de una buena amiga, durante cuatro horas.

A por el jueves, entonces.

Yo creo que sí, ¿no?

:)