Empiezo a releer desde el principio lo que llevo de novela y me aburro. Uhm. Mala señal. Tengo el día inseguro. A veces pasa. Lo dejo después de leer siete páginas. También influye que el otro día me dio un pequeño bajón. Me dieron un descuento de tres euros en novelas en el VIPS. Estuve mirando y no me llamaba la atención ninguna. Tampoco es que tengan muchos libros, realmente. Cogí un libro al azar, de una escritora que no conocía de nada. Leí el resumen de la contraportada. Iba exactamente de lo mismo que mi novela, a grandes rasgos al menos. Perfecto. Ya está todo escrito. Se lo conté anoche a Honey, Maite y Esti. Me decía Maite que lo importante es que aunque haya libros que traten de lo mismo, mi manera de contarlo sea diferente. En realidad, lo que me importa es terminar, sacarlo todo. Aprender. Llevo 69 páginas. Y estoy aprendiendo mucho. Aprendiendo de mí, también. A veces pienso que es un coñazo. A veces pienso que es brillante. Pero es mi pequeño coñazo brillante. Y me da pataditas en la tripa.