Ésa es la cifra actual de la novela. Hablar de cifras es tonto, en realidad. No importa cuánto lleve, pero me gusta saberlo. Por curiosidad. El otro día me las leí todas, las 25.302 palabras, del tirón. Necesitaba ver el conjunto. Tenía miedo de mi propia reacción. Hice muchas notas en el/la moleskine. Pero me gustó. Me gusta. Funciona. Es bonita. Se lee del tirón y me gusta lo que dice. Y lo que va a decir. Porque queda mucho camino por andar. Y me he puesto unos zapatos cómodos, para largos trayectos, que pueden correr que se las pelan si hace falta o pararse a contemplar cuando lo necesite. Palabras. Un montón de ellas, una detrás de la otra. Y de repente, es magia, y miles de letras tienen sentido, cuentan, se reproducen, se asimilan, se adaptan, me sorprenden, me conmueven, me escriben a mí.

(*) Mención especial del día, aunque no tiene nada que ver, para Zoque, que se ha ido al cielo de los perros. Un rasca-rasca en la barriga para él, y mucha fuerza para los que se quedan.

Vamos palante.