La distancia
Y no sé dónde se coloca esto. Es decir, vengo, escribo, lo dicen ellas, que tienen que ponerse a teclear o me van a estrangular. A mí. Y me dice mi madre, no llores, y yo respondo que no, que lo entiendo, que es mejor así, y lo digo de corazón, y no lloro. Luego cuelgo, le digo a mi hermana por el messenger que ya lo sé todo. Ella me dice que hubiera preferido no decirme nada, que no me enterara, hasta que lo viera. Mi primera reacción es pensar que por qué, que me lo tienen que decir, que me encuentro si no el pastel de frente, tartazo de nata en la cara, y eso es peor. Pero acto seguido me veo, vista por los demás, y me siento débil, la gripe, la muerte de los perros, la distancia (ésta, otras muchas), la ausencia (ésta, otras muchas), que ya era tal, pero ahora con ese color negro, como de nunca jamás, de profundo, de trascendente. Se engordan, las carreteras de aquí a allí, y cada minuto estoy más lejos. Y ya no la voy a volver a ver.
Me dice mi madre que mejor así, y me llaman y lloro desconsoladamente, es decir, sin consuelo ninguno. Pero digo, da igual, es mejor así. Ha vivido muy bien, mucho, muy feliz. Ahora sufría. Y no quiero llorar, le he dicho a mi madre que no lloraría, y paro en seco, y salta de repente, tres segundos después, un resorte metálico, como las lágrimas rebeldes, y estallo, y no puedo parar, no pienso con claridad. Sólo sé llorar, ahora. Paro en seco, controlando, de nuevo, y es peor, es como si cogiese carrerilla, y el llanto son gritos casi, y muchas vocales, y mierda, joder, coño, palabrotas. Me pongo un café y no lo bebo.
No quiero dramas, pero estoy en uno de esos puntos, esos puntos en tu vida raros, que se empeñan en confundirte, magrearte, atarte de pies y manos, empujarte a lo desconocido, darte cagaleras, matarte a sustos, miedos, tembleques. Vértices, vórtices, qué sé yo. Leo la definición de vórtice: torbellino, remolino, dentro de un ciclón. Leo la definición de vértice: punto en el que concurren varios planos, cúspide, y algo más. Geometría, vientos, puntos culminantes. Ya sabía yo.
Y te pasan cosas, como ésta, que no es fácil, aunque es la vida, es natural, y va bien, pero de repente yo no sé hacer una maleta, ni fregar un plato, ni recoger los zapatos de debajo de la cama. Lo único que sé hacer ahora es esto, llorar, escribirlo, pensar que todo esto apesta, que tengo miedo, que lloro a mi perra, muerta ya, aunque aún no, que es esta noche, y es extraño conocer la hora de su muerte, y dice mi madre que no se va a despedir ella tampoco, que la deja en el veterinario y ya está, y yo me acuerdo de la última vez que la vi. No, la penúltima. Me despedí de ella. Por si acaso. Creo que también lo hice la última vez, aunque no tan convencida, porque la vi con ganas de seguir. Fiera. Y pienso en lo mucho que la quiero, en que ha corrido mucho y muy rápido, que no había quien la cazara. Como ahora. Que se va.

27 jun 2007 | 03:21 PM
Dile a tu madre que se despida de ella. Que lo haga por ti y por ella. Lo peor no es la despedida, es volver a casa y notar que ya no está.
Pero que le quiten lo bailao. Me acuerdo cuando fui a Comillas, esa perra era un torbellino de felicidad corriendo entre la naturaleza.
Je.
27 jun 2007 | 03:22 PM
Si es que está como una puta cabra, más mona.
Seguro que sí se despide, si ésta es peor que yo (la madre, no la perra).
Palante.
Y gracias, guapo.
27 jun 2007 | 03:41 PM
Jo, lo siento mucho...
27 jun 2007 | 04:33 PM
La vida sigue, nos separamos y nos unimos de nuevo, nos vamos cruzando, líando, tropezando, encontrando y perdiéndonos... todo a la vez y de una forma caótica. No es tan importante ser fuerte para soportar los golpes, como ser flexible para poder recuperarnos.
bicos
27 jun 2007 | 05:14 PM
Un abrazo fuerte, preciosa, llorar es bueno, deja que los rios corran.
Un beso.
27 jun 2007 | 07:10 PM
Muchas gracias, la penita se pasa, y se pasa la penita.
La echaré de menos.
27 jun 2007 | 10:15 PM
No nos han educado para entender estas cosas,que puta lata....
Te recomiendo que hagas alguna ceremonia por tu cuenta que te sirva de despedida,un acto que te sirva.
28 jun 2007 | 10:45 AM
te entiendo tanto tanto tanto tanto. yo a veces también me obsesiono con las definiciones. como si fuese una brújula que me indique de manera estricta cómo tengo que sentirme. llora misscalamar llora, que lloras muy bien. un beso. guapa.
28 jun 2007 | 10:50 AM
Como te entiendo. La primera vez que se me murió un perro, me lo atropellaron en mis pies. Jamás pensé que pasaría tanta angustia en mi vida. Lo llevé al veterinario y todavía vivía. Le di masajes cardiacos, oxígeno, que se yo, y se me murió allí. Delante de mis ojos, y ya hace 8 años. Y está enterrado en nuestra parcela, y tiene flores, muchas flores, y aun no he sido capaz de ir a visitar su tumba,. Los adoro, no puedo ver uno abandonado y no identificarme con ellos, y así estoy con tres perros en casa. Y desgraciadamente uno tiene que salir hoy mismo porque es imposible tenerlos juntos. Lo siento. Con el tiempo se pasa pero no se olvida. Mucho ánimo y muchos besos
28 jun 2007 | 11:05 AM
la perrinaaaaaa
28 jun 2007 | 11:58 AM
Darko, algo así haré, o no, pero ya está hecho, así está bien.
mimala, ya lloro, ya, me sale solo, pero me voy recomponiendo.
globos, gracias por los ánimos.
juljul, aisssssss!
28 jun 2007 | 01:08 PM
Uis, espero que poquito poco te se vaya pasando esa tristeza, aún me sorprendo de lo mucho que se hacen querer y como se les echa de menos,
molts petonetssssssssssss
28 jun 2007 | 01:14 PM
Gracias supermami, ahí vamos.
:)
28 jun 2007 | 01:36 PM
(KISS) en la frente, María.
El viaje de la vida nos lleva a senderos completamente misteriosos, Sue dijo que te dijera que cuando empiezas a bajar la gran cuesta ya no hay vuelta atrás, que las cosas pasan rápido, pero pasan.
Y sin embargo, me da mucha pena...
Fuerza y honor.
28 jun 2007 | 01:42 PM
Jo. La gran cuesta. Qué miedo, Furia.
Un besito. Y otro a Sue.