Bucles
Empecé y terminé un libro que me regaló mi compañera de piso (gran acierto, Pau, me ha encantado), un paralelismo entre miedos infantiles y hechos inexplicables, soledad, confusión, cosas universales. Todo contado por un crío, y con el viejo raro andando sin parar. Y alicientes en forma de bicicleta. Me ha gustado mucho. Lo terminé anoche, un poco febril que estaba yo, y lo doté de significados y revelaciones que ahora mismo no recuerdo. Típico.
He estado levantándome desde hace más de una hora, desde un portazo hasta la enésima alarma del móvil. Tengo una maleta que hacer. Tengo hambre y nada en la nevera. Queso fresco y pan. Eso va a ser. El catarro sigue ahí, dando por saco, pero supongo que un poco más llevadero. La garganta no duele tanto, ahora sólo carraspea sin permiso, se convierte en tos y sobre todo lo que pasa es que soy un moco. Aparte de eso, somnolencia, los espidifenes y demás, que me dejan fatal, y me dedico a arrastrar el sueño por la cara llena de marcas de las sábanas. Me froto con el sueño, la almohada, el cojín con la flor gigante. Y me miro en el espejo y tengo el pelo a lo afro, aunque no sea rizado.
He soñado muchas cosas. Que robaban de todo en mi casa, la de Sevilla, y yo llegaba y llamaba a mi padre y me cogía un tipo que por lo que parecía había secuestrado a toda mi familia y yo le gritaba y le insultaba y le exigía respuestas y él me decía algo así como "claro putita, grítame, me lo merezco, soy de lo peor". Y el caso se quedaba sin resolver, creo. Un asco. Y he soñado más cosas, como con palabras escritas y pronunciadas a viva voz, pero eso lo sueño muchas veces.
Y las vueltas en la cama, abrir los ojos, levantarme, mirar, volver a acostarme, volver a dormir, el calor, pensar que este colchón tiene el lado fresquito hacia abajo, los mismos sueños (los de las palabras), y el viejo que no deja de caminar hasta que camina bajo el agua (lo siento, spoiler) y desaparece, todo menos su sombrero de paja, que flota... Y entonces digo, venga, vámonos, y pienso, sí, en la frase del día.
Mañana me voy.

29 jun 2007 | 11:28 AM
Lo que te dije, que tenemos que montar el club de los sueños raros. Socias de honor. El día que empiece a contar con qué he soñado pensaréis todos que me tomé un tripi.
El libro sí que pinta bien, cómo se llama?
Besitos, nena
29 jun 2007 | 11:29 AM
Pues que tengas buen viaje. Ese sueño caótico debe ser por los nervios del viaje y por los mocos, seguro. Dejaté de espidifrenes y pasaté a la leche caliento y la copa de coñac. A sudar y veras como eliminas los bichillos. Besos
29 jun 2007 | 11:49 AM
La fiebre es genial para darle una nueva dimensión al arte... Yo recomiendo a cualquiera que vea "La invasión de los ultracuerpos" con fiebre... así descubrirá una nueva dimensión de la paranoia... Demasié.
¡¡Buen viaje!!
29 jun 2007 | 01:43 PM
almar: se llama La historia del Señor Sommer, tiene ilustraciones de Sempé y es muy bonito. El autor es alemán y no me acuerdo ahora del nombre. Muacks.
globos: gracias, ¿copa de coñac? no sé yo... besos pa ti también.
latumba: yo no la he visto ni sin fiebre, pero no me pegues! pásalo bien tú, en el concierto de tu amigo Alan y demás. Besos.
29 jun 2007 | 01:59 PM
Lo de los ultracuerpos es muy sencillo de solucionar: te la pongo un día, siempre y cuando tú quieras, porque la peli es de las que dan mal rollo... ¿Para qué vamos a andar pegándonos?
Sí... Espero disfrutar del concierto, porque ha sido muuuy caro... En fin, que sarna con gusto no pica ;)
Un besote.
29 jun 2007 | 03:04 PM
No estoy para pelis de mal rollo de momento, pero apunto invitación.
El concierto seguro que es la hostia!
un besote
(creo que tengo fiebre, ahora mismo)
6 jul 2007 | 03:48 PM
Ains, qué malito estoy, carajo, ya estás de vacaciones!!!
Fuerza y honor.
8 jul 2007 | 06:03 PM
Localizado el libro, gracias. Es de Patrick Süskind, el mismo que escribió el perfume. No tiene que pintar mal, no... Ya me haré con él.
Besitos