Mi sombra allá lejos

Tomar conciencia, de repente. Llorar las reglas, a oscuras.
Bajo una escalera, oyendo sólo pezuñas contra cojines.
Saberlo, ahora, lo que estaba diluído en cuatro vientos revoltosos.
Mi sombra, lejos, pequeña, pero más definida que nunca.
El síndrome es el mismo; no importa la cama en la que duerma.
Joder.