Pues la odisea parking y caminata bien, gracias. Recogemos a la Honey cerca de su casa, nos trae latas que nos bebemos por el camino, Mario compra chocolatinas en la gasolinera que nos comemos por el camino. Llegamos, escáner de entradas (la mía no se lee, horror, pavor), registro de bolsos (a la señorita summerchurch la dejan entrar con un tetrabrick de gazpacho, y con su flamante pamela roja) y pulserita irrompible.

Solazo. Sunday Drivers de tranquis, de lejos, yo bailo porque conozco las canciones pero no nos quedamos todo el tiempo. Nos acercamos a ver a Badly Drawn Boy que es un tipo que tiene los cojones de llevar gorro de lana y chaqueta de pana en pleno julio. Es música de playa o de metro, así la defino yo en un golpe de inspiración pestuza. Vamos, que yo me pongo sus discos en el metro, pero que en directo duerme a las ovejas. En un momento dado dice "this is a sad song about suicide" y unos tíos se van diciendo "vámonos que la cosa se pone chunga". Nos vamos a dar una vuelta.

En una de las carpas están My Brightest Diamond, que no los conocemos pero oye, igual es el grupo de nuestras vidas y los descubrimos ahora. La tía canta muy bien y se mueve mucho. Se les jode el sonido y la pobre sigue bailando y animando al personal. Nos cae de puta madre. Nos vamos a la carpa del otro lado, a esperar a Jarvis mientras vemos tranquilamente a los Soulsavers (feat Mark Lanegan), que tampoco sé quiénes son (pero el tal Mark Lanegan debe ser muy guay), y es un rollo Nick Cave muy oscuro, todas mis fotos salen borrosas, pero creo que no es la cámara, sino el cantante, que es muy turbio. Hay dos negras haciendo coros. La rubia de la cámara del otro lado está buena y está aburrida. Mola, pero lo importante está por llegar.

Jarvis.

Jarvis, mi amol

Me pregunto cómo hará el tío para irradiar magnetismo y carisma con ese aspecto de pardillo marginado que tiene. El pelo sudado en la frente, las gafas más sucias que he visto jamás (y creo que lleva con las mismas desde los ochenta), y un cuerpo de lagartija que se mueve como loco. Increíble la fuerza que tiene. Mi amigo Raúl y sus colegas hicieron una pancarta que ponía Jarvis Torero. Bien por Raúl y sus colegas.

Toreros

Jarvis la coge, y canta media canción con ella en la cabeza.

Jarvis fantasmita

Grabo muchos vídeos pero el sonido es tan brutal y estoy tan cerca del escenario (primera fila) que no se oye una mierda. Pero es igual. Me paso la mayor parte del concierto sin apenas poderme mover, ni cantar, ni dar palmas (palmitas), porque me limito a flipar en colores con la boca abierta. Ay, Jarvis, Jarvis de mi corazón. No hay palabras, es un show el tío. Y en plena euforia cantando una de mis favoritas (Black Magic) va el tío y tira al suelo un bafle o como se escriba, para consiguiente acojone de los de seguridad. Se nota que disfruta con lo que hace, y no hay cosa que me guste más que alguien que se apasiona y se lo pasa bien. Se contagia.

Luego bocatas de lomo (ay) y yo me encuentro con el cantante de Sunday Drivers y tenemos una conversación tonta, seguida de dos fotos, y entiendo que el pobrecico mío va muy cocido, pero bueno, es simpático y me dice no sé qué de la Pantoja, y con eso me vale. Aquí, la foto. Sale muy serio y la repetimos para que sonría, pero no la cuelgo porque su gesto es escalofriante.

Jero (Sunday Drivers) y yo

Y de más lejos entre la multitud vemos a The Gossip, un grupo de tres cuya cantante pesa como dos toneladas y se mueve como Jarvis (físicamente poco probable a simple vista). Un concierto anticomplejos. Y una pasada de divertido. La tía grita con un estilo fantástico y tiene una voz acojonante. Resulta curioso ver cómo tocan con guitarra o con bajo y nunca con los dos a la vez. Cuando es bueno, sobran instrumentos, parece. Y la gorda es buena, muy buena. Luego hacemos un amago de Air pero comprendemos que los Kaiser Chiefs van a estar muy solicitados, así que al final pasamos de Air y nos sentamos en primera fila en el otro escenario. Para entonces ya estamos bastante muertos. Mario me hace el favor de vaciar una botella de agua sobre mi cabeza y yo, que me había peinado con espuma (para un día que lo hago) me quedo con el pelo más estropajoso de la historia.

Kaiser Chiefs son un grupo de gente muy gamberra. Y el cantante se divierte haciendo que digamos eeeeee y oooooo y demos palmas y cantemos los estribillos, y se sube a los hierros que sujetaban el escenario (tendrán un nombre pero me duele la cabeza) muy alto y gritaba sin parar, y el bajo no deja de dar botes con su melena rizada a lo actor secundario Bob, y aquí también grabo un par de vídeos pero Mario está tan emocionado que la cámara da botes a su ritmo y es imposible. Las chonis con aspiraciones modernoides y vestidos muy poco prácticos le dan el coñazo un rato a la Honey, que aguanta como puede, clavada en primera fila. El cantante, un rubio con ganas de marcha.

Kaiser Chiefs

Luego la Honey se retira confiando en la organización del festival y los autobuses de vuelta con resultados desastrosos (llegó a la misma hora que nosotros y eso que nos quedamos una hora y pico más que ella). Vamos a ver qué se cuentan los Chemical Brothers y la verdad es que el tinglado electrónico con dibujitos de neón que se montan es acojonante. Lo malo, que a esa hora sólo quedan energúmenos que quieren bailar como posesos (y de hecho lo hacen) y que nos toca delante la clásica tiparraca que se cree que está sola en el mundo y no para de dar por culo. Los codos y los sobacos son como piezas de puzzle. Después de varios temas nos vamos, serpenteando entre hordas de flipados, camino del parking y a casa. Al llegar, aspirina complex y pensar, mecagoenlahostia, ¿y éste era el día tranquilo? Que los dioses me den fuerzas, porque hoy me espera una puta locura.