Después de la odisea que supone decidir si entrar o no entrar, si colarnos o no colarnos, si volver a comprar la puta entrada por problemas con la pulserita de marras (la de Mario), hacemos de tripas corazón (más él que yo, yo tengo pulserita) y el pobre paga de nuevo la entrada. No nos cebemos en este punto. Putadón. Fuimos antes a Caprabo y nos marcamos una bolsa de mediasnoches rellenas de mortadela con aceitunas y queso. Superplan, si no fuera porque es un coñazo ir con una bolsa del super a un concierto. En cuanto la bolsa menguó, la embutí en mi bolso, pequeño pero matón, que por cierto va a ir a la lavadora en un rato.

Primera parada, la tontísima Lilly Allen. Mira que me resulta fácil y divertido oír sus canciones, pero es que la pobre es una petarda. Tiene 22 años y su comportamiento se basa en: repetir varias veces que está borracha, repetir muchas veces las palabras coño y polla, repetir demasiadas veces que a los hombres habría que mandarlos a la mierda más lejana, ir de guay, de despechada y sabelotodo y no saberse sus canciones, acompañándolas de vez en cuando con una tos de acabada muy poco glamourosa. No obstante, el concierto, estuvo bien. Y el grupo de viento se lo pasaba teta bailando al compás. Y el de los teclados era guapo.

Aquí la petarda en acción. Qué maja, con su botella y su paquete de Lucky.

Lilly borracha

Aquí una que seguro se sabe las letras y tiene las mismas gafas que Lilly pero en otro color. Había montones como ésta.

Una fan de Lilly Allen

Aquí el ambiente general... ¡eh! ¡un momento! ¿ésos no son...? (Click sobre la imagen para verlos mejor).

Me suena de algo el de naranja y la de al lado...

Nos fuimos un poco antes porque la mejor amiga de mi hermana (Polly Jean) iba a empezar y se veía venir una auténtica avalancha. Y así fue. Al final me hice la coja (bueno, no lo hice, realmente) y nos subimos en la plataforma de minusválidos (pero qué cabrones somos), al final del todo, pero al menos en alto. Vamos a ver, a PJ Jarvey hay que verla porque es ella. Pero algo pasaba en la carpa en la que tocaba que no se oía una mierda. También es verdad que ella sola con el piano no podía competir con el concierto de al lado (Phoenix, creo), que se oía de puta madre incluso desde allí. Cuando cogía la guitarra tenía un poco más de fuerza pero por lo general, el sonido muy mal. Pero es ella. Y es poderosa. Y venía vestida de novia, y encendía velas, y se reía en plan jijiji de vez en cuando. Las fotos, caca, claro. Pero qué poder de convocatoria tiene la tía.

Polly Jean Harvey

PJ arrastra a las masas

Juro que estuve allí. Y Mi amigo Raúl también, aunque no le vi, pero nos pasamos el día informándonos vía sms de nuestras posiciones. Yo tenía especial interés en Flaming Lips así que navegamos entre la multitud para cambiarnos de escenario. Oh. Wayne Coone hace sus propias pruebas de sonido y nos tira serpentinas y confeti con una pistola mientras esperamos a que empiece. Empezamos a ver cosas raras, como a Thor, el Capitán América, Superman y un montón de Papanoeles y otro montón de marcianitos. Y un enorme Gong. Y aparatos de colores cuyo fin no conocemos. Si PJ iba de novia, Wayne va como siempre con su traje de chaqueta claro y su camisa con chorreras. Un clásico. Y ahora sí que voy a colgar un vídeo. Aunque se oiga como el culo. Ésta fue la manera que eligió el bueno de Wayne para empezar su espectáculo. Sólo por esto, merece la pena todo lo demás. He tenido que convertirlo de manera pestuza con un programa más pestuzo todavía, a ver qué tal, cortando un cacho del principio para quedarme con lo fundamental: el momento pelota. Pero de verdad que yo, después de esto, me puedo morir feliz. El descojone.

Y más pelotas azules, y más confeti, y un campo de estrellas, y más conexiones cósmicas. Me emocioné cantando a Yoshimi (llamé a mi cuñado para ponérsela pero no me cogió el teléfono, aquí un vídeo de otro asistente, para que os emocionéis en diferido, si queréis) y con Yeah yeah yeah song y con todo lo demás. Me habría encantado quedarme hasta el final pero Mario y Honey ya estaban intentado coger sitio para Arcade Fire y me fui para allá antes de que terminara. Ay, como dice Raúl "Wayne Coone tiene menos voz que el cantante de Maná pero estos Flaming Lips son todo candoooor". Un concierto muy cósmico, divertido y lisérgico. Pero coger sitio en Arcade Fire era básicamente imposible. Pasé por el baño y casi me desmayo del olor, qué intensidad, madre mía. Nunca en mi vida había experimentado semejante pesadilla para mi pobre naricilla. Y además rima.

A Arcade Fire los vimos lejos, frente a una de las pantallas, el escenario apenas se vislumbraba, y tuvimos que mirar a la pantalla, lo cual era una mierda, porque era como si estuviera viendo el concierto en la tele y no mola. Un youtube por todo lo alto. Pero aparte de eso, del calor, de estar como sardinas y de que ya me dolía el cuello de tanto concierto, los Arcade Fire son la hostia. La Honey hizo un amigo que la abanicaba y que procedía de Malasia, creo. El bueno de Steve, el malasio. Y no pongo fotos ni hostias, porque no hay ninguna en la que se distinga un violín. Pero qué tíos. Bueno, venga, la prueba de que estuve allí, entre todas esas cabezas:

Arcade Fire (muuuy lejos)

Todos tocan de todo, es acojonante oírles en directo (digo oírles porque verles, apenas les vi). La próxima vez que vengan, a primera fila como sea. Luego fuimos corriendo con la marea a coger el mejor sitio disponible para ver a Bloc Party, que ya les tenía yo ganas. El negro no tenía voz de negro y lo hicieron bien, aunque me dio la sensación de que a veces se les iba la pinza. Tocaron las que más me gustan y otras muchas y en general bastante potentes.

Bloc Party

Cuando acabaron, fuimos a por agua para poder seguir vivos y nos colocamos al fondo, con bastante sitio para bailar como posesos, para el último concierto al que íbamos a ir: Scissor Sisters. Tampoco tengo vídeos ni fotos que merezcan la pena. Es igual. Fue el perfecto final para el festival. Aunque luego seguía, pero no podíamos más. Bailar como loca en vez de mover la cabeza y dar botes con las masas, lo necesitaba. Escuchar frases chapurreadas en castellano como "yo canto para vaginas grandes", no tiene precio. A mí este grupo no me enganchó cuando oí su primer disco. Pero realmente ahora, me lo replanteo (me dicen que el segundo mola mucho), porque son la leche en directo y se lo pasan bomba. Como a mí me gusta. Tras terminar, a casita, y después de una ducha muy necesaria (era yo una croqueta de mierda, las cosas como son), a dormir como una bendita. Hasta las tres y media de la tarde. Y hasta el año que viene. La verdad es que semejante maratón de conciertos mola, pero en realidad los prefiero por separado, para disfrutarlos todos de principio a fin y poder hacerme con mejores posiciones. Pero bueno, la conclusión final de todo esto es: ¡ay, Jarvis, Jarvis de mi corazón!