Entre irme a urgencias a que me hagan mucha pupa o hacerme el harakiri táctil yo solita como una niña grande, me decanto por lo segundo. Y parece que poco a poco va funcionando. Omitiré detalles porque ha sido bastante desagradable. Pero siempre se lleva mejor así, en casa, con los tratamientos caseros. Si mañana sigue hecho pelota, iré con la sirena puesta a donde tenga que ir. Seguiremos informando (o no). Yo me pongo a currar, ahora, desde ya, en mi trabajo favorito. Al menos un rato, esta noche. Aunque me falte un dedo clave para la escritura. Vámonos que nos vamos.