Ayer alguien robó la esfera de un reloj arrancándola de cuajo de la correa de piel. Me siento culpable. Me compré un libro de Raymond Carver que hablaba de amor en el título. No sé si alguien me recomendó al autor. Me jode olvidarme de ciertas cosas. Yo me leí Vidas Cruzadas una vez. Éste tiene pastas duras y es de color cyan (¿se escribe así? ¿lleva tilde? me importa una mierda, realmente). Es de relatos. Estoy harta de los libros de relatos. No me doy cuenta de que me he comprado otro hasta que lo abro. Hoy abriré el cajón del mostrador y miraré la triste correa sin esfera. Es algo que ya no tiene razón de ser. Y lo siento.