Mi madre se ha decidido al final a venir con mi hermana y su novio a final de mes, a verme. Coincide que cierto croata hace un viaje a Madrid un viernes, y se apuntan al carromato. Me cuenta mi hermana las opciones, que será un fin de semana, que cuando ella se propone organizar una expedición familiar lo consigue. Menuda es ella. Que me invitan al hotel con ellos y paso el fin de semana allí. Con aire acondicionado. Que saldremos por ahí. Que haremos cosas. Que quiere ir al retiro a hacer un picnic. Y montarse en las barquitas. Me dice que aunque tenga que trabajar el sábado, ellos van a hacer que el plan se parezca a unas mini vacaciones para mí, que traerán mucha marihuana, que sólo tendré que abrir la boca para comer, que igual tenemos piscina en el tejado. Yo la oigo contarme cosas entusiasmada, luego me pasa links de los hoteles y los apartamentos que va encontrando, y yo, sin embargo, no soy capaz de demostrar alegría. Y me cago en la leche. Porque estoy agotada. Pero me hace muy feliz, mucho, que vengan a pasar unos días aquí, cerquita. Conmigo.