Madre en movimiento

Terminé de subir las fotos (no todas, que hay unas doscientas) de la expedición familiar a la capital, del finde pasado. Aquí mi madre, siempre con un teléfono móvil cerca (ya sea el suyo o el de cualquier miembro de su familia), aunque cuando la llaman lo tiene al fondo del bolso, y eso en sí es una contradicción, claro. Pero mi madre siempre anda con el teléfono en la oreja, organizando, solventando, preguntando. Y es la mujer de las mil caras, de las de verdad, no me refiero a que sea un ser cambiante en cuanto a actitud o personalidad (ella es auténtica) sino a que su cara gesticula de mil formas y es difícil pillarla con la cara límpia de manos o con la frente sin arrugar. Mi madre es pequeña por fuera y grande, enorme, por dentro.