...para que llegue el domingo. Y que la mañana del domingo se vaya cuanto antes.

(Ay)

Salgo, y lo que iba a ser una quedada multitudinaria (léase multitudinaria como cinco o seis personas) acaba siendo un trío la mar de apañao pero con poco gas (excepto una que yo me sé, que menos mal que le han avisado de una fiesta, porque esa se pone a dar botes en su casa si se tiene que volver tan temprano y, claro, luego se le caen los armarios). Y ha estado bien, pero estoy muerta. Y me jode estar muerta cuando podría pasármelo bien, bailar con el melocotón guapo que es la Honey y tomarme una copa. O dos. O tres. Y me ha cortado el rollo que no tenía las llaves de la tienda para abrir mañana (me toca) y qué sé yo, un lío, después de toda la tarde de tensión en el curro, con una jefa llamándonos uno a uno a darnos la charla en el sótano. Total, que currar en la tienda va a tener que ser más currar y menos pasar el rato y yo me voy a la cama que me duele la cabeza. Y vuelvo a odiar, un mes más, los primeros domingos de mes. Cagoentoloquesemenea.

(Ay)