Me meto y me comprometo a cosas que luego no me apetece hacer o que (más bien) no me siento capaz. Y aquí estoy, instalando programas y luchando contra discos rayados, a ver si puedo salvar algo y dedicar todo mi tiempo libre de aquí al miércoles a hacer un vídeo. No me siento capaz, pero ya es tarde. Ahí vamos. Contra viento y marea. Mis propias mareas. Mi propio viento revoltoso. Los lunes, es lo que tienen, que me hacen pensar que no puedo con nada.

Jo.