Llevo toda la noche soñando que estaba embarazada. Estaba rodeada de gente en una casa con un jardín enorme, todo el mundo estaba allí, flipando porque le dabas a un botón y la piscina se enterraba (o se daba la vuelta, sin perder una gota de agua) y en su lugar salía a la superficie una pista gigante de escalextric. Claro, entonces tenía sentido lo de los coches toscos y viejos tirados por el barranco. Y la teledirección. Creo que la casa era mía. O de alguien que se parecía mucho a mí. Y no, no estoy embarazada, no hay posibilidad alguna. Pero tuve una sensación certera de que algo de cocía dentro, sabía que ese algo iba a salir por algún lado, como la fascinante pista de escalextric, algo imprevisto y sin sospechas previas, emergiendo de la nada; dejando a todo el mundo con la boca abierta y ganas de probarlo. Creo que intenté hacer correr a mis dos coches, pero siempre fui torpe con los juegos que se presuponen de chicos. El diagnóstico de mis intentos fue siniestro total. El embarazo seguía adelante, sin lugar a dudas.