He probado la quiche precocinada de no sé qué marca y ha funcionado mejor de lo que esperaba. Aunque no estaba tan buena como la que yo hacía en tiempos, y mucho menos como la que hace mi abuela. He leído de cabo a rabo y sin respirar el post de Mario y me ha dejado sin palabras. Anoche soñé más cosas raras que no vienen al caso. Que conocía a unos que tengo en contactos de flickr, que son pareja, y yo iba con la cara cubierta de arcilla verde. Y luego de plástico azul pegadizo, como el que envuelve las joyas de la tienda antes de desempaquetar. Yo no entiendo (ni quiero entender) al idiota de mi subconsciente. En otro orden de cosas, esta noche seguramente salga un rato, con los del jueves, que para eso es jueves. Y por último, he descubierto que mi corte de pelo ya no tiene puta la gracia, pero me da igual.
¿Por qué?
Pues porque hoy, volviendo desde la oficina, ha sonado esto en mis oídos:
“Parece ser que va a llover, el aire hoy es más cálido”, me dijo una mujer de aspecto amable y peinado imposible esta mañana en el ascensor. ¿Por qué nadie me iba a mentir allí? Tal revelación me impidió dormir. Tracé un ambicioso plan; consistía en sobrevivir. Y mi voz era un imán, y así logré captar, paseando por el Carrefour, a un ejército de un centenar. Y nos reuniremos en los aeropuertos, y al calor de una smoking-room en la que no entra aire ni luz hablaremos del tiempo y acaso del gobierno, y trazaremos nuestro magno plan, y a una estación sucederá otra igual.
Parece ser que fracasé; mi rostro hoy no apareció por televisión. Da igual; yo, como buen occidental, sé nadar igual que un pez, un pez en un mar de mediocridad. Casi claudiqué. Les oí decir: “con lo que hay dentro de ti, no estará nada mal si mañana estás aquí”. Y en la cama de un sucio hospital continúo en soledad disparando como Kevin Ayers a una luna llena, tan, tan llena, que no puedo fallar, que no voy a fallar. Y sé que no querrás volver a confiar en mí; ya nadie confía en la energía nuclear después de lo de Chernobyl. Pero el cielo, aun tan negro, es nuestro cielo, es nuestro, y tengo un ambicioso plan; consiste en sobrevivir. (Te quiero, y no he hecho y sé que no haré jamás nada más real y nada más sincero. Te quiero, y tengo un plan para los dos; consiste en sobrevivir.)
Y me ha llegado, contundentemente. Hoy voy a tener todo el día a Nacho Vegas hablándome y cantando en mis oídos (gracias, Andrea).
Ah, y el sello, claro.
Para todo el disco (discazo), que se llama "Desaparezca aquí" y sólo por eso merece un sello y medio.


13 sep 2007 | 04:03 PM
Mierda, sigo oyendo el disco y quiero colgar casi todas las canciones con sus letras...
13 sep 2007 | 05:01 PM
quiche es otra buena palabra para arrugar la nariz y casi forzar la sonrisa. :)
bicos
PD: ¿monográfico Vegas?
13 sep 2007 | 05:55 PM
me encanta el verbo funcionar aplicado a la comida.
ejem, muy buena letra.
13 sep 2007 | 10:06 PM
Desco, monográfico no, pero ganas me entran, qué tío, qué cosas dice.
Rj, es que la comida funciona o no funciona. Y para buenas letras las tuyas. Hala.
Besitos arrastraos (porque al final ni salgo, de lo reventá que estoy)
(ay)
15 sep 2007 | 08:54 AM
Se supone que no se comentan post antiguos? A ver los blogueros q me ilustren! Perra, me alegro de que te guste... Besito!
15 sep 2007 | 10:27 AM
Je, tú comenta lo que te dé la gana que pa eso eres mi hermana.
(es mi dosis de poesía diaria)
:P