Ya no montan fiestas nocturnas entre semana. Ahora tienen discoteca after hours revival. Desde las ocho de la mañana, sábados y domingos (quedan todos invitados, entrada gratuita, sin copas gratis porque se beben hasta el agua de los floreros). Eligen justo las dos mañanas en las que puedo dormir más. Hacen un recorrido por el tecno de los más tiernos noventa. Pasan de vez en cuando por los one-hit-wonders del pop rock de los cuarenta principales (de la época de Quique Sanfrancisco y los pósters chillones del Superpop). El punto álgido viene con Eros Ramazotti y aquel otro italiano. Luego se gritan un par de cosas de habitación a habitación. Yo les grito mentalmente desde que empieza el espectáculo. Y son sólo las once de la mañana.