Creo que es el jueves, sí, tiene sentido. Es el día en el que pierdo fuerza, todas las semanas. Me convierto en un ser semiautomático. Si decaigo, hago caso omiso. Si mi ojo parpadea, lo veo sólo desde fuera. Hoy he pasado unas 50 veces por el mismo proceso. Eso sí que ha sido automático. Selecciono a la inversa, borro, esta capa la muevo aquí, guardo, abro de nuevo. No hay lugar para grandes decisiones. Veo una fina línea negra encuadrándolo todo y sé que no debería estar ahí. Pero la ignoro. Quizá sólo la veo yo. Si hace falta, volveré al mismo proceso otras 25 veces, por lo menos (la segunda tanda fue por despiste mío). Que parezca que concluyo y que luego todo vuelva a empezar, de nuevo. Jueves, sí. Me falta algo grande por aquí. Pero tiene todo el sentido del mundo. Quizá tenga que bajar a la calle, agacharme y poner la mano en el suelo, como me han aconsejado. Sentir que todo lo que piso es cierto, que vivo, que la gran bola no se desplaza en dirección contraria a la de mis pies. O que si lo hace, lo hace con dulzura, sin mala intención.