Increíble. Sábado por la mañana, respiro nuevamente, brisa fresca, ventilador, lo miro, lo re-miro. Lo veo. Aspas en miniatura de lo que se presenta grande. Tan grande que a veces se me hace inabarcable. Mi pequeña dosis de energía eólica. Gira tan rápido que es un gran círculo cinético. Cinético, sí. Movimiento, por fin. Dentro y fuera, girando otra vez. Rompiendo las barreras de lo que ya conozco. Rompiéndome la cabeza mientras duermo y por la mañana, al despertar, teniendo la certeza de que he soñado algo importante. Y aunque esta vez el sueño no me ha despertado para ponerme a escribir, sé que está todo ahí, dando vueltas, girando sobre su propio eje. El eje intacto, el eje infinito, el de siempre voy a estar ahí. Y claro, con energías renovadas, pienso, ¿tan difícil era?

Energía cinética

Y curiosa, busco el significado de la palabra molino. Y me encuentro con algunas frases hechas como "empatársele a alguien el molino", que viene a describir inconvenientes y proyectos que se paralizan, o "tener picado el molino" que significa ser la ocasión oportuna para hacer algo. Claro. Después de los obstáculos y la parálisis, pulso el botón mágico, y de pronto, llega tranquila, la oportunidad. Es ahora cuando vuelvo, a pesar de los trompicones, a pesar de los nopuedos, incluso de los noquieros. Es ahora, justo ahora, cuando escuchando una canción de Wilco, vuelvo a girar con el viento.