Pues mucha gente, demasiada, chispeo constante, sin paraguas, buena compañía, caminata arriba, caminata abajo, concierto que empieza tarde y termina muchísimo más tarde, un notas que compone canciones sobre erecciones y me hace reír a carcajadas, me quedo sin sesión alcachofil pero a cambio me pego un paseo que aunque me cansa, me revitaliza. Volver a casa, rodeada de extraños, sin más música que la de mi cabeza. Ah, y los gintonics fluorescentes, claro.

Gin-tonic

Y muy poquito más, salvo que el alemán ya tiene nombre, con diéresis incluida, los ojos gris marengo y la sonrisa tímida.