Tenía tres conceptos apuntados: distancia, contacto y jamón de york perecedero. Le añado la tergiversación porque me resulta sonora. Pero lo importante era lo demás.

La distancia: el espacio entre dos puntos, o algo así, ¿no?

distancia.
(Del lat. distantĭa).
1. f. Espacio o intervalo de lugar o de tiempo que media entre dos cosas o sucesos.
2. f. Diferencia, desemejanza notable entre unas cosas y otras.
3. f. Alejamiento, desvío, desafecto entre personas.
4. f. Geom. Longitud del segmento de recta comprendido entre dos puntos del espacio.
5. f. Geom. Longitud del segmento de recta comprendido entre un punto y el pie de la perpendicular trazada desde él a una recta o a un plano.

El contacto: pues eso, cuando dos se tocan, o algo así, ¿no?

contacto.
(Del lat. contactus).
1. m. Acción y efecto de tocarse dos o más cosas.
2. m. Conexión entre dos partes de un circuito eléctrico.
3. m. Artificio para establecer esta conexión.
4. m. enlace (‖ persona que tiene relación con otras, especialmente dentro de una organización).
5. m. Relación o trato que se establece entre dos o más personas o entidades.
6. m. Fotogr. Impresión positiva, obtenida por contacto, de un negativo fotográfico. U. m. en pl.

Y lo del jamón de york perecedero se presta a hablar del paso del tiempo, el deterioro, la podredumbre y demás. Y de cómo las cosas cambian. Como mi teoría de que los quesos no caducan sino que cambian de estilo, pero claro, eso no es siempre aplicable, o al menos no lo es para las dos lonchas de york que se habían convertido en una especie de recorte de mejilla parda, unidas en un pegote, con extraños fluídos a su alrededor, fermentando y demás, que me he visto obligada a tirar esta mañana con el tupperware incluido. Porque cuando la cosa está tan podrida, no me atrevo ni a sacarla de su tumba. Pero juro que todo esto, lo de la cadaverina y los otros conceptos, tenían una relación clarísima, en mi cabeza, cuando lo he apuntado todo en medio folio blanco, esta mañana. Lo de la tergiversación no, que lo he añadido a última hora, es decir, ahora mismo mientras tecleo, y ha sido un capricho, que venía por una conversación extraña sobre biografías repentinas y el hablar de otros, mientras hacía la digestión de una sopa de fideos con muchos más fideos que sopa.

Y dicen que la distancia más corta entre dos puntos es siempre la línea recta, pero yo qué quieres que te diga, pienso que si quiero reducir distancias, es decir, tener contacto, por cercanía claro, porque las cosas te tocan y así ya no hay distancia, pues eso, que si quiero contacto, nunca será nada recto, sino más bien lleno de curvas, como las de geometría y matemáticas, con subes y bajas y profundidades, con muchas redondeces cálidas y alguna que otra discontinuidad de las que se te pegan a la lengua, como cuando el hielo está muy frío. Y que todo esto podría reducirse a que soy una persona de contacto, aunque no contacto con todo, sólo con lo que conecto, o quizá conecto con lo que hago contacto, qué sé yo, el tema que se está cociendo aquí (y que empezó a recalentar mi cabeza durante un renderizado esta mañana) es que a veces, necesito un puñetero abrazo. Y no hay más que hablar.

Y que digo yo (por último que hay prisa) que si el jamón de york se me pone malo, con lo que yo he sido, madremíadelamorherposo, es que algo muy gordo está cambiando por aquí.