Esto está un poco muerto, pero ya me dijo una vez am_zoo que si no escribía en días era señal de que estaba viviendo. Lo cierto es que no hay nada espectacular que contar, no estoy haciendo demasiadas cosas diferentes, no hay grandes aventuras metafísicas. Estoy bien. Disfruto de mi tiempo. Hablo y me río. Miro mucho. Sí, miro mucho las cosas nuevas y las que no son nuevas pero lo son al mismo tiempo. Y hoy me picaba la garganta y he dicho mecagoento, porque siempre que tengo ganas de hacer cosas me lo estropean los mocos. Y es que este viernes tengo una cita con Wilco, y eso me hace muy feliz. Mucho. Tengo algo muy especial con Wilco. Eso, y que ya va siendo hora de que Jeff Tweedy se entere de que se acabará casando conmigo. Porque eso es así.

Total, que lo que hace dos semanas me hubiera hecho llorar (estar acatarrada para el concierto), hoy me hace ponerme música bien alta de camino a casa (y no precisamente Wilco), subirme la cremallera hasta arriba y pensar que no pasa absolutamente nada. El mantra aquel de "nada es para tanto", me sobra ahora. Lo tengo grabado, no tengo que repetirlo como un loro autómata. Me lo he creído. Y no quiero caer en agarrarme a las euforias. Pero esto no es euforia, simplemente estoy bien, a secas. Contenta y con la risa tonta. Pensando cosas sencillas y oyendo lo que sigue. Subidón, aunque me duela la garganta. Porque esta mañana he entrado en unos pantalones que casi reviento el año pasado, porque tengo ganas y sobre todo, porque he perdido un puñado de miedos.

Y, a continuación, lo dicho, mi canción de metro de esta noche:

¿No os dan ganas de dar botes escaleras abajo y mover la cabeza como locos?

¡Pues toma sello!