Hoy, lo primero que me han dicho en el día, ha sido que mi manía de comerme la cabeza, de sobrepreocuparme, es útil, si lo sé controlar. Me han contado, que llegado el caso, en una noche en la que todo se sale de madre, con gente mala haciendo daño (bandas armadas pegando palizas), mi presencia puede ser agradable, y que los malos no se acercan a mí, por temor a que les fría con un rayo mental. Mira que ahora lo estoy controlando. Mitigando. Estoy silenciando mi cabeza, sin mucho esfuerzo. Pero igual sólo debo canalizarlo, para luchar contra el mal. Para ahuyentar los malos rollos. A lo mejor tengo que aplicarme eso de "un gran poder...". A mí siempre me ha parecido más incordio que otra cosa, lo de las pajas mentales. Los torbellinos, mis torbellinos. Hoy es lunes y tengo la cabeza tranquila. Será que no hay ningún peligro al acecho.