Pues esta mañana curro en la tienda, en la que nos vió crecer a Lucía y a mí, hasta las dos de la tarde. Se supone que luego comía en un autobús y me iba al otro curro. Me vine atrezada para ir al gran estreno de Los Persas (ole mi hermano guapo y talentoso) esta tarde-noche pero resulta que no voy a la ofi, porque (en mi lugar) va la señora de la limpieza (debe ser una gran mujer) y nos echa de allí (¿?), o al menos eso ponía el mensaje que me acaba de llegar al móvil. Así que aquí estoy, aburrida como una mona, completando un test sobre cine infinito que me ofrece el facebook (me obligaron a apuntarme, yo no quería), fallando obviedades (no sólo en el test), oyendo el mismo disco de siempre (this is what you are...), pasando de todo lo justo y más mona que ninguna otra dependienta, con mi camisa turquesa. Vuelta a los orígenes, se llama esto, aunque no lo parezca. Por el turquesa, el shalalalalaiiiiia, el olor a centro comercial, el puñado de tentaciones y la cabeza al vapor. Qué cosas, ahora me divierte mi sentido de la prudencia (de repente me ha nacido uno de ésos, qué extraño) y las peleas de Sí vs. No, conmigo misma. Y muevo los pies, porque esta canción me obliga.