Abusando del orégano, la lata de berberechos, el dinerillo suelto por no entrar en el supermercado con tanta lluvia. Aunque dentro no llueva. Pensando que no escribo gran cosa últimamente por aquí. Queriendo que pasen ya todas las horas para que llegue esta noche. Teniendo pesadillas sobre muertes y nacimientos. Queriendo ser un caballito de mar. Y pedirle a la luna que se quede. Esperando. Oliendo a ratos a cable quemado. Investigando. Haciendo caso omiso pero sopesando siempre. Lanzando ovejitas. Leyendo con las orejas, atentamente. Disfrutando de absolutamente todo. Levantando el vuelo, sí. No sé cuándo dejé de volar.

Oyendo canciones muy simpáticas, preparándome para el evento, como ésta: