Cuatro esquinitas
Mientras un render eterno va por el frame 404 de 8017 (y subiendo) yo me pregunto por qué se tiene que trabajar un viernes cuando te has hecho un hueco en el jueves por la noche y te empeñas en cruzar la línea maldita, la de cerrar los bares y pasar frío a la vuelta y luego hacerte un gurruño en la cama, apretarte la frente, y el tacto es suavito y blando, pero también está el cansancio (que contradictoriamente, me impide dormir) y claro, una duerme poco, una duerme y vela, paracetamol sonámbulo, no sé cuántas horas pero insuficientes, y la ducha caliente, vamos, metro, señor cristo bendito, el careto que debo llevar calle arriba. Pero me río, subiendo, con mis propias palabras y las que se me quedan, de otros, y las cosas que me dan vergüenza y las que no. Al final, llegado el punto, me doy cuenta de que la mayoría de las cosas no me importan, excepto las que son importantes, claro, y pienso que he recorrido mucho camino a mi favor, en este sentido. Pero todo esto no tiene ningún significado real, si no se lo doy yo con el piloto automático. Y volviendo a las cosas importantes, creo que sustituiré la comida por la siesta más larga que me permita el tiempo de descuento, a mediodía, entre trabajo y trabajo. Apurando a tope las esquinas de mi cama, que no es tan pequeña, si te fijas.

14 dic 2007 | 11:41 PM
Veo que seguimos frenéticos!
Mañana te veo en circunstancias festivas,lleva mujeres (además de tú).