Pues no ha mejorado mucho, respecto al día de ayer. Que haya amanecido gris y que haga tanto frío no acompaña. He gastado más dinero, más del que debo, más del que tengo incluso. Es sólo tres de enero y ya no tengo un duro. Puto dinero. Tengo niños envueltos para comer. Eso es bueno. Mi hermano me dice que ha empezado el año con desgana. Que el 2007 ha sido tan bueno para él que cree que el que empieza será peor, sin duda. Pienso en mi 2007. Ha habido muchas cosas buenas. He vivido intensamente. A lo burro. También he sufrido. Y he descubierto cosas. Y me he leído un poco, entre líneas, y en los luminosos parpadeantes. He firmado contratos irrompibles. He roto alguno. Me he cansado. Mucho. He aprendido, de todo. He empezado a escribir en serio. Eso ha sido muy grande. He escrito más que nunca. He cocinado y devorado palabras. Me he preguntado y me he respondido mil veces. Me he levantado, me he tirado a la piscina, me he vuelto casi loca. He amado, con mayúsculas. He perdido. Casi me pierdo, incluso. He tocado fondo. He rebotado como una pelota de goma. Boing. He sido feliz. Unas veces más que otras. He mirado a los ojos. Unas veces más que otras. He callado. Y mucho, aunque no lo parezca. Incluso ahora, todavía. He hablado otros idiomas. He corrido demasiado. He hecho daño. He plantado y cultivado berenjenas. He dibujado en papeles cuadrados. He comido mal y he comido bien. He recibido. He conocido a personas que ahora son fundamentales. Me he reído. He bailado. He tenido toneladas de música, para fuera y para dentro. He estado, a veces, donde quería estar. Me he agotado a todos los niveles. Dice mi hermano que mi año por estrenar irá siempre para arriba. Y también dice que me va a comprar una grabadora de dvd. Yo sólo quiero que lo que tenga que llegar, llegue. En silencio, a poder ser. También quiero dejar de sentirme indeterminada.