No ha sido por falta de ingredientes. Quizá ha sido en parte pereza, en parte falta de herramientas. El tiempo está pasando, ¿sabes? y no está pasando absolutamente nada. Es más, cuando tiene toda la pinta de estar pasando algo, me acuesto, duermo, y a la mañana siguiente, ha desaparecido. Todos esos planes. Sí, algunos están todavía ahí, perfilándose. Cierta decepción, quizá. Qué tonta puedo llegar a ser. Maldita impaciencia. Me compré un par de gorros o gorras. Los mechones largos que salen por debajo hacen juego con mis mofletes, me dicen. Muy nouvelle vague, me dicen. La bufanda que no estaba de rebajas también me gusta. Es azul marengo.Todo lo de fuera está bien, casi siempre. O al menos tiene su punto. Me tolero. Pero no soy capaz de instalar mi nueva grabadora y no consigo empezar el año. Tengo el ordenador medio abierto y puedo ver el ventilador girando, lleno de mierda. No tengo respuestas y lo que es peor, no sé qué es lo que debo preguntarme. El sábado voy a cortarme el pelo de una vez. A ver si así.