- Tía, no me acuerdo de mi contraseña del ordenador.
- Qué putada.
- Es que la cambié hace un par de semanas y desde entonces no había vuelto a entrar.
- ¿No tienes una pregunta de seguridad o algo así?
- Sí, la pregunta es uno más uno.
- Dos.
- Me temo que soy más retorcida que eso.

Y yo me quedo pensando en eso de uno más uno, y en que el resultado no es dos. Y que dos no siempre está compuesto de dos, sino que a veces dos es uno. O más de dos. Y en las contraseñas, los miedos y las inseguridades. Y mejor lo dejamos estar, que ya me conozco yo cómo suben estas cosas a la cabeza.