Madrid se ha puesto un vestido sepia, como de empezar a llover barro. Esta mañana me ha costado tanto salir de la cama como cuando tenía que madrugar (mucho más de lo que madrugo ahora) para ir al colegio. En mi cabeza, negación y remoloneo. Salgo sin calcetines y el cuarto está cálido, suplicando que me quede. Hoy es jueves sin llegar a ser jueves y yo estoy deseando que llegue final de mes, para dedicarme más de una tarde a tirar tupperwares y recopilar papelitos. Después de toda la mañana trabajando en un laberinto de neón plagado de monstruos puedo decir que dibujar haciendo click click click es muy divertido. Y ahora, voy a por la primera parte de personajes absurdos, nacidos de rotulador y criados en soporte digital, cuando bien podría dormir una siesta. A lo mejor resulta que quiero dibujar cómics en mi tiempo libre.