Sabes que tu cabeza anda mal, o que no anda siquiera, cuando es tu madre la que te llama el día de su cumpleaños. Y mira que hoy, cuando he ido a abrir un sobre de salmón ahumado y le he preguntado a Rosa qué día era hoy (por si ya había caducado el maldito, que llevaba semanas en mi nevera), me he preguntado a mí misma... ¿qué pasaba el 17 de febrero? Pues bien, el 17 de febrero es hoy, y es el cumpleaños de mi madre. Como soy la peor hija del mundo, ella me ha prometido olvidarse de mi cumpleaños cuando toque. Qué maja. Mi madre es, sin duda, la persona a la que más quiero del mundo. Hala, ahí queda eso. Pero creo que sobra decirlo, y además creo que ella también lo sabe. Ella, por su cumpleaños, ha ido a comer a Barbate. Y yo, como regalo en su día (algo más le caerá, eso sí), cuelgo un retrato a lápiz, que le hice hace tiempo. Aunque no le haga justicia.

Madre

Te quiero mucho, madre. Pero mucho, mucho.
Gracias por enseñarme a ser.
:)