Desayunar pan de calabaza. Comerme por fin el aguacate y ser feliz haciéndolo. Escuchar Debaser de los Pixies mientras voy a currar. Ver a Lucía. Teñirme de nuevo el pelo. Probar un helado de plátano con chocolate fundido hecho en casa, pero no por mí. Poner en remojo una esquinita. Engancharme a cosas. Comprar una valla de madera y una casa naranja. Compartir música. Devolver objetos perdidos. Enterarme de que me toca trabajar quince días más de lo acordado. Pensar en Londres y Barcelona. Tener alguna pesadilla. Abrir la puerta al cartero del banco. Grabar vídeos de cinco segundos con colas, por si acaso. Colgar una foto. Colgar un vídeo. Jugar a destruir torres de hierba, agua, fuego y electricidad. Darme un atracón de conguitos de chocolate blanco. Contar ovejitas cachondas. Pasar la aspiradora. Repetir títulos de posts antiguos. Pasar miedo en casa sola. Leer Maus. Retrasarlo todo por la mañana. Jugar a las naves espaciales. Ser yo, un rato más, y volver a fregar los platos.