Bienmesabe
La extrañeza magnética de dos pares de ojos. La llorera instantánea que viene del ataque de risa. La charla burrosexual con ventanas abiertas de par en par. Las roscas baratas. Los rabillos del ojo y los lunares. El ataque de los zombies comecerebros. Dinosaurios. Hombres-mono. Exploradores y magos. Actores muy malos y tetas asesinas. Las palabras y las mariposas allá donde mires. Peluches refrigerados. Gritar sólo a veces, intentar mantener la atención en un sólo punto. Lunas y soles. No saber si es sierra o es nube. Atrapar campos de amapolas al vuelo. La niña quiere un telescopio y si no lo ha dicho veinte veces, no lo ha dicho ninguna. Los niños blandos y sabios. Corchos blancos, sábanas, cortinas, persianas rojas. Mear en el campo, margaritas en el culo, lilas en la mano. Tú te las llevas todas en el pelo, y seguro que aún te duran. Cigarros a escondidas, en las trincheras del castillo bonito de aquel pueblo, cuyo nombre se lo debe haber inventado mi madre en otra vida. Verdades absolutas. Que hay que mirar bien las cosas, que se acaban. Que te quedas dormida con los ojos abiertos y duele. Que los sentimientos, cuando son verdaderos y grandes, no se pueden explicar. No, no se pueden. Y que la muerte, como el sexo, cuanto más sucia mejor. Como el paredón y los fusilamientos, nada de conceptos etéreos o metáforas. Y lo de la almohada tallarín y el pueblo fantasma de Almohadín. Nuestras cabezas como las de la dama y el vagabundo, unidas por la actividad de ambas azoteas, bajo la luz que aparece y desaparece misteriosamente, en tu habitación. Se me transparenta la cabeza, cuando te tengo cerca. Y acabo inventándome medidas, en euros o en metros, para comprender distancias que no son tales. Y me quedo con el rótulo de una fábrica de chapa y pintura, y sonrío, porque eso es lo que hacemos. Darnos la chapa y pintarnos. En el viaje, me pregunto, o me preguntan, qué pasaría si me quedara a vivir en la parada de mitad de recorrido, ahí donde todo el mundo se encuentra, donde hay colas siempre, donde se vende un terreno de 14.000 metros, que tiene fuera unos bancos para sentarse y mirar la vida de espaldas, con este par de ojos ahora sin ti, que según tú dicen mucho más que callan y que por fin, están dispuestos a leérselo todo.

6 may 2008 | 03:24 PM
Me traes recuerdos demomentos felices.
Me quedo con estas frases que me van a acompañar un tiempo.
"La llorera instantánea que viene del ataque de risa."
"Y que la muerte, como el sexo, cuanto más sucia mejor."
"Se me transparenta la cabeza, cuando te tengo cerca."
Sublimes.
Un abrazo
6 may 2008 | 03:58 PM
ay
ay
ayyyyyyyyyy.
me vas a matal de amol.
(pero en un paredón por favor, y con pitillo de despedida y con mucha sangre a poder ser)
6 may 2008 | 09:52 PM
Esto está empezando a ser muy lésbico...
Celos, tengo celos!
;)
7 may 2008 | 10:57 AM
margaritas en el ojal, margaris in the bul
si compro ese terreno, me abro un carreful
oid dioses elementales, óyeme mi cuate
mirad lo que os digo: cómo un tomate
7 may 2008 | 11:33 AM
La rehostia, más exactamente. No es por corregir, además sois incorregibles.
Lo que yo decía, daros la mano y salir volando... :D
7 may 2008 | 12:09 PM
encontrada, quédate con lo que quieras, para eso está :)
redgirl, toda la sangre y el ketchup que usted desee.
honey, no te me pongas celosa, que a ti te quiero un huevo y medio también, so guapa.
engelson, me abrumas.
maerandoril, ya quisiera yo, salir volando con la incorregible.
besitos a todos.
23 may 2008 | 08:52 PM
Primera visita a tu blog y una gran sonrisa en mi cara, no sé si de recuerdos míos traídos por tus palabras o de lo guay que es este post en si mismo. Ole ole y ole, mancantao.
Besos y naturaleza
24 may 2008 | 11:05 AM
Muchas gracias crispis, me alegro de que te guste.
Besos y cerveza.