Eso me dijo mi madre ayer. Normalmente los lunes organizo mi cabeza y la semana que entra. Esta semana mi calendario sólo tiene cuatro días. Y mi cabeza está casi borrada. El viernes ya estaré pasando calor del que va en serio. Y luego arena y mar y viento y cielo y perros y adoquines y personas y el color blanco y vencejos gordos y plantas aromáticas y gatos hambrientos y atún de almadraba. Porque al final sí que me voy, a tomar el sol en tetas y dejar de tener este muestrario de camisetas sobre la piel. A separarme, más, de muchas cosas y verlas con un catalejo. Míralas, allí están. Pues no era tan grave, oiga. Y de nuevo, curativo como siempre, casi por adelantado. Cuatro días, pues, para entrar de lleno en el sol. A ver si, con suerte, entre cerveza y cerveza me cruzo conmigo y me digo cuatro cosas. Te lo pido por favor, María, bájate a Vejer conmigo, me dijo mi madre ayer. Así da gusto empezar la semana.

Ventanita

Ay, qué bien, coño.