Anoche todo volvió a ser exactamente igual. Con algunos matices, claro. Hablamos de estar orgullosos de nosotros mismos, de cosas que se alargan en el tiempo de manera natural, de los que se casaron, de los que se dieron a la droga y/o alcohol, de los que van por el segundo crío, de los supercerebros, de los que se hicieron operaciones fallidas y de los que cambiaron de opinión. La verdad es que por más que lo intente, a veces, no veo los cambios. Pero tiene algo bueno, esto. Es una red de seguridad. Las cosas se desordenan, la comida sobra, la salsa siempre es de queso y las copas de ron. Los ceniceros llenos, los sofás juegos de piezas, el baño sin pestillo, y por supuesto, lo de hablar por turnos. Por mucho que pasen los años, sé que tendré un ratillo para decirlo todo. Y los ojos serán cálidos y las palabras conocidas. Somos una versión mejorada. Un cigarrito y nos vamos. Somos la versión ampliada. Ahora llegamos más lejos.