Estoy un poco cansada (y asustada quizá) de tanto sobrevolar el interior de las cosas. Me doy cuenta, de golpe, aunque es un golpe en pequeños pasos, de lo que soy, de lo que espero, de que algo me impide. Tengo trabajo por delante, de romper barreras, destrozar frases hechas, dejar la censura. Aceptación, crecimiento, catalejos. Mirar más lejos, con los ojos de cerca. Quitar las máscaras (el negro oculta, el blanco deja ver), y eso que va y viene a la superficie, dejarlo fuera, porque es real, tangible y de gran valor. Aprovecharme de mí misma, porque tengo de dónde escoger si te fijas. Estirar mi sombra hasta volverla casi transparente, hacerla liviana. Hacer más cómplices, pisar el suelo. Dejar que el frío entre sin miedo. Siempre digo que soy un libro abierto. Llevo mucho tiempo mintiendo.

(*) Este post viene con banda sonora y (más) letras.