Había tanta gente, todos con tantas ganas, tanta expectación, que pusieron más butacas, de hecho la sala se estiró a lo largo y siguieron metiendo gente. De estar en primera fila pasé a estar en la fila 32. Fui al baño, me encerré allí para recomponerme porque había algo que me sobrepasaba. Mi amiga de toda la vida me animaba a través de una puerta. Mientras empezaba la proyección, pusieron otros vídeos y cosas así. A la película, antes de que nadie la viera, le habían dado un premio. Uno que hacía de conductor del evento, iba pasando el cheque de tamaño desproporcionado entre los miembros del equipo de la peli, para que dijeran unas palabras. Yo estaba sentada cerca del director y de su novia. Me pasaron el cartón gigante. Apenas podía cogerlo yo sola.

"Antes que nada quiero disculparme porque todo lo relacionado con esta película me pone muy emocional. Es una tara que tengo".

Risas. Alguien preguntó por el premio.

"Bueno, aquí pone que hemos ganado 3 millones de euros y un poco más. Para mí esta película tiene un valor incalculable. Miro esta cifra y no me dice nada, aunque me alegro mucho de que nos lo hayan dado".

Risas. Era un público complaciente. Yo quería dejar de ser el centro de atención. Miraba entre la gente y los focos me impedían ver a quien quería ver.

"Nada en mi vida me ha hecho sentir más orgullosa, jamás. Nunca".

Silencio. Empecé a llorar, para variar. Alguien dijo algo inapropiado.

Me despierto con la sensación horrible de estar perdiéndomelo todo. Y al mismo tiempo pensando que es posible, esto, y lo que venga.