Voy en busca de una hucha de barro de las que sólo se abren a martillazos. Y antes del miércoles tengo que conseguir algún regalo y varios carretes para la cámara rusa. Me llevaré la rusa, la compacta, la reflex. Dice mi madre que allí hace mucho frío. Me lo dice varias veces al día. Hoy me dice que no sabe cuándo es el vuelo exactamente pero que lleve camisetas una encima de otra, calcetines gordos, gorritos. Mi hermana y yo compartiremos suelo con mis primas. Y pared con mis padres y mi hermano. Suena bien. El miércoles toda la familia vuela a la Toscana.

Yo tengo un par de conceptos a desarrollar, por el camino y durante la estancia. Supongo que es probable que traiga pasta fresca, o vino, o funghi, o qué sé yo. Cuando vuelva, se terminará el año. Y empezará otro, que en principio, puede prometer. Para empezar pasará al menos una cosa que me emociona, un estreno, un lanzamiento importante.

He empezado a tomar semillas de lino, que dicen que provocan pensamientos positivos, aunque a mí de momento sólo me han dado ganas de cagar. Tengo que comprar un par de metros de fieltro negro. Tengo que preparar enero, para imprimir. Tengo muchísimas ganas de irme.

Feliz todo a todos.