Se me había dormido un brazo y lo levanté en perpendicular. Siempre que elijo esas sábanas se me duerme un brazo. Estando con el brazo levantado y moviéndolo como si bailara sevillanas para despertarlo, bajó volando una especie de canario negro. Se movía torpemente porque le dolían las alas, me contó luego. A veces caía porque dejaba de agitarlas. Parecía estar hecho de papel maché. Se posó en mis dedos tomándome por una rama de árbol. Me contó que antes era del color del chicle, que pertenecía a una princesa y que se le había olvidado volar. No sabía cómo había llegado a esa situación. Pasé la yema de mi dedo índice por encima de su cabeza y el negro se fue como papel quemado. Grandes lascas frágiles y grises, dispersándose en el aire. Quedó al descubierto un color fucsia vibrante. El pájaro me guiñó un ojo. Estaba lleno de sabiduría. Le prometí que le ayudaría a recordar y que poco a poco le iría limpiando, para que pudiera volver con su dueña la princesa, por sí solo.


8 feb 2009 | 01:30 PM
pero que arte tienes, guapa, y pobre canario carbonizado, lleno de sabidurida, pero frágil, cómo corresponde a un organismo color chicle fucsia
8 feb 2009 | 02:29 PM
Con sueños como este los psiquiatras deberian pagarte para poder analizarlos.
Muy bonito el post.
8 feb 2009 | 06:53 PM
Al final la princesa eres tú, lo que pasa es que te has olvidado...
:-)
8 feb 2009 | 08:44 PM
:)
9 feb 2009 | 12:30 AM
que bonito... fucsia !!!
9 feb 2009 | 05:01 PM
Vaya, Herpato se me ha adelantado en el final del cuento...
Seguro que lo mejor de ser una princesa es no recordarlo ;-)
¡Y feliz comienzo de todo! (aunque no sea este el post al que le corresponda)