He pasado por aquí de repente, abriendo ventanas y joder, qué pena me ha dado, así, de golpe, ver esto tan solo. Pero bueno, supongo que pasó, aunque a ratos continúe, por otros lugares. El caso es que entro, sí, y no olvido, ni rechazo. Pero qué rápido va todo cuando lo miras desde lejos.

He conseguido un trabajo para unos días, me pagan por horas y no paro en todo el día. No me relajo en nueve horas. Y aquí tengo un folio, a mi derecha, con seiscientos proyectos empezados. Menos mal que tengo rotuladores y papelitos para marcar y remarcar.

Se escapan las semanas. Hoy estoy a hostias con la variable tiempo. Pero ni esa variable, ni la variable dolor de cervicales de mil pares de cojones me impide venir, casi de sorpresa, y deciros hola a todo el mundo.