La Coctelera

Categoría: Algo así como fotos

Lanzamiento vacacional

Me voy hoy mismo (y qué temprano es, cojones) a Vejer, casi todo el mes de agosto. He soñado raro y tenía punzadas en la tripa, muy agudas. No puedo estar nerviosa por volver a casa. Quizá sea toda la semana, los meses, la cabecita centrifugando, el sprint final. Quizá sea el vértigo de enseñar así algo que he hecho, cosa que siempre me inquieta. No lo sé. Quizá, y esto es lo más probable, es la incertidumbre y el comecome que viene con un cambio de etapa. Pero ya empiezo a acostumbrarme, a dar zancadas. Ya era hora, por otro lado. A la vuelta, sorpresas. Y alguna que otra cosa más que meditada. Buen mes para vosotros. No os imagináis las ganas que tengo de coger este tren.

Estoy preparada. Y sólo me queda meter la bolsa de aseo.

Tembleque

Desde las 19.30 estuvimos allí, unos extrañamente tranquilos y otros crecientemente nerviosos. Colgando carteles, pensando en las entradas, tomando tilas o cafés. Cuando la gente empezó a pasar a la sala creí que me iba a dar algo. Reservando un par de filas para el equipo me puse nerviosa, porque yo no sabía dónde sentarme. No sabía dónde era mejor, dónde me correspondía, ni dónde quería estar.

Sé que todo lo que escriba puede sonar exagerado. Para mí este día significaba muchas cosas importantes. Y digamos que estoy en un momento en el que todo me afecta como si lo hiciera por debajo de la piel. Y no me refiero a tener la regla. Cuando estuve montando la peli con Mario, hará un año o yo qué sé cuánto, la peli me gustaba mucho. Le cogí un cariño brutal a los personales, a cada gesto, a las pausas incluso. Me sabía de memoria los pequeños despistes, los fallos de texto, los de racord, los cambios de escena. Cuando empezó la película ayer, comprendí que me gustaba mucho más. Muchísimo más. Para empezar, está escrita con el corazón y se nota. Bueno, con el corazón y con un talento que siempre he admirado. Llevo toda la vida leyendo historias escritas por él y me jode que nadie venga y le descubra o le pague sólo por teclear. Mario es una joya. Sabe encontrar en punto justo, con un humor a ratos cínico, con unos monólogogos genialmente construidos, con un ritmo perfecto.

Los actores hacen un trabajo increíble, todos y cada uno de ellos. Yo quería abrazarles y decirles que les quiero. Me pareció flipante oír a una sala entera descojonarse con partes en las que no confiábamos (incluso con partes con las que no contábamos en absoluto que se rieran), callarse en las escenas que requerían comprensión (y no me refiero a comprensión de los diálogos por la calidad del sonido, sino a comprender a los personajes que te hablan desde ahí delante), aplaudir como locos al terminar. Es acojonante, en serio. Es acojonante y abrumador, estar sentada con todas esas personas y comprobar que la película tiene el mismo efecto (sospechosamente parecido al menos) que tuvo en mí cuando pusimos por primera vez un puñado de planos juntos. Es lo más emocionante que me ha pasado en la vida. Es maravilloso sentarte y ver el trabajo bien hecho de todas esas personas que brillan con luz propia y distinta, en una pantalla grande.

Llegando a casa le mandé un mensaje a Mario para darle las gracias. Porque cuando alguien hace cosas tan bonitas y las comparte con el mundo con tanta sinceridad, hay que agradecerlo. Esta mañana me pongo a escribir esto sin desayunar. Nunca jamás me he sentido más orgullosa de nada. Y aún me dura el tembleque.

Shit Control

La foto la he cogido prestada (sin permiso...) de aquí.

Primero me he reído y luego me he acordado de lo que siempre me dice mi padre: "la mierda bajo control", aunque en este teclado la mierda está justo por encima del control. Ya ves. En el mío la tecla "shit" es una flecha hacia arriba. Y creo que paso de buscar metáforas y significados ocultos.

Buenos días a todos.

Acabo de escanear mi merienda

Literalmente.

Haciendo amigos

...con nieve

Feliz nueve :)

Yo lo he terminado con nieve.

Yo tenía un borrador como una muñeca rusa

Pero al final lo pensé mejor, y me decidí por preguntar en lugar de darme rienda.

¿Y si las chimeneas fueran trampolines?

Recorrido polaroidco

Empezamos

Es un cuaderno preciosísimo, que me regaló mi madre unas navidades (creo que hace dos años, pero hace dos años pasaron otras muchas cosas y no me ubico). Estaba lleno de hojas en blanco y tiene ahora (después del viaje) unas diez o doce escritas (y decenas de ellas por escribir). También dibujé algo, pero poca cosa. Al final de cuaderno están esas hojas de cartulina negra, para pegar fotos. Me llevé la polaroid de mi hermana. Pesa mucho ese trasto. Pero me gusta mucho el resultado.

:)

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