La Coctelera

Categoría: Lady Rotring

En las mejores familias

Típico.
Lo de mis impulsos cabrones.
El último día me cabreo con la papelería, con la gente que mira desde fuera, con la gente que me pregunta sandeces. Me aburren todos y cada uno de los clientes que entran contándome la historia que esconde detrás la decisión de haber escogido un boli u otro. Me entran ganas de estampar la cara de algunos de esos clientes contra el mostrador cuando pretenden tener una charla amigable.
Y me entran ganas de hacer cosas feas.
Muy feas.
Será que es mi último día.

Ritmos de manzana y esa molesta sensación

Ahí hay una niña con vestido verde manzana y globo verde manzana en mano. Scratchea en el globo fascinada por las miradas de odio de todos los que la rodean. Se ríe a carcajadas. Yo no la odio. Me gusta el sonido que hace el globo cuando ella frota sus manitas. Suenan eñes, y pes, y erres; todas juntas.
Me voy a casa.
Anoche al acostarme me di cuenta de que siempre me llega el sueño haciendo cuentas.
Y hoy, último día de papelería.
Qué le vamos a hacer.
Estoy en stock.
Me sobro.

El efecto dominó provocado por un acto de rebeldía poco común

Una pelusa junto a la ventana de mi salón gira y gira con el viento como aquellos peluches a pilas que nunca tuve. Eran ratones, ¿no?

Tengo un poco desordenada la casa. Un día de estos me tengo que levantar con el chip señora limpiadora. Como en aquella nota maravillosa que mi hermano pudo leer en un portal. Larga historia que sobre todo tiene gracia si la cuenta él.

No lo pude evitar y ayer me compré una camarita digital en oferta. 5.2 megapínreles. 139 euros. Son cosas que pasan. Derroches sin reproches. Al menos de momento.

Acto seguido empezaron las buenas vibraciones:

- Mi padre con un nuevo proyecto. En Vejer, junto al bar/segundacasa Trafalgar. Alquiler de dulces hogares y barecito. A ver qué pasa.

- Mi madre descansando en la Redondita con los perros, que es lo que más le hacía falta.

- Mi hermana que dice que Julio se parece a Kiefer Sutherland y eso me invita a reír y cachondearme un rato. Las ganas de mi cuñado, de envejecer como Jack Bauer...

- Un amiguito que me llama para un posible curro que me vendría genial, y para una quedada por el barrio vecino (ya que él es, a su vez o a mi vez, mi vecino) este finde, que anda de fiestas. Y eso me apetece mucho. Además creo que es un portento bailando con las manos, a falta de piernas.

Y hoy viniendo a la tienda, hago fotos de las que me gustan a mí. Retrato a mi amiga la bici sin dueño y a su hermana pequeña. Retrato a la moto fea que les quitó el sitio. Retrato pequeños detalles de mi tiendecina, que me gustan sin motivo aparente.

Y viene una joven guirirrubia y me pide un nosecuántos. Le ofrezco lo que más se le parece y me contesta “Voy a beber y ahora vuelvo”. Intuyo que habrá querido decir, “voy a ver” pero prefiero entenderlo tal cual.

Quien sabe.

Hoy va a estar bien. Hoy, sí.

Y podré colgar miles de fotos.

Cuadernos mojados, pereza infinita y el placer de soñar con algo agradable

La bicicleta bonita es sustituida hoy por una moto amarilla fluorescente. Mal rollo. Y ayer no llegué a ver al dueño de la bici. Mala suerte.

Le he dado puerta a mi cuaderno-rojo-de-soltar-mierda para mudarme a mi cuaderno-azul-de-soltar-mierda. Ni siquiera me he despedido del primero. En él hay un año entero de mi vida, a intervalos, con ciertas lagunas, pero un año entero. El cuaderno azul empieza mojándose con el agua que cae de la botella mal cerrada de agua que llevo en el bolso. Mal augurio.

Nunca había escrito la palabra augurio. O al menos que yo recuerde.

Finalmente ayer me tiré la tarde en casa, dormí una siesta demasiado calurosa, me puse un café con leche muy frío en un vaso muy grande y casi me lo tiré encima haciendo alarde de la enorme torpeza que me caracteriza. Y vi cuatro capítulos de una serie que me ha dejado Mario, que se llama Veronica Mars. Sale Paris Hilton, señores. Pero quitando eso es bastante entretenida.

Odio ser torpe. Pero de eso ya he hablado alguna vez.

Lo único que conseguí hacer además de estar tirada fue bajar al súper de abajo (lo de súper es bastante irónico), a comprar muchos líquidos. Y beberlos todos con ansia.

Puto calor.

La tienda está aburridísima y pronto empezarán a cruzarla las enormes pelusas gigantes de las películas del oeste.

Me consuela haber soñado de nuevo que Robbie Williams y yo nos conocíamos de buen rollo y nos gustábamos desde el principio. Como es natural.

Canción del trayecto mañanero en autobús: Do you realize? de mis queridos Flaming Lips. Podéis oírla en la web.

Para preguntas irritantes pulse 1

Preguntas del mes: ¿Hay un estanco por aquí? / ¿Hacéis fotocopias? / ¿Tienes periódicos? / ¿Hay una biblioteca por aquí? / ¿Hay una oficina de correos cerca? / ¿Está cerca el centro de salud?
Respuestas pertinentes: a la izquierda bajando una escalerita / no, pero hay un sitio en la segunda a la derecha / no / sí, en esta misma calle / sí, en esta misma calle / sí, en esta misma calle.
Solución para todo: sonreír mucho y sugerir amablemente que se vayan a la mierda.

Es decir, los mando al Corte Inglés.

¿Tengo cara de puesto de información al ciudadano?

Ah, pues entonces debe ser eso.

;)

Buenos días a todos.

Un cliente acaba de llamarme "Evans"

... y no sé cómo tomármelo.

Hasta mañana a todos, una servidora va a ir haciendo cuentas, recogiendo cestas, descolgando balones y apagando trastos.

:D

Conversación casualmente extraída de una pareja de individuos madre-hija

Lo que sigue es verídico. Aunque sea insignificante. Esto lo he oído con mis propios ojos. Mis ojos oyen cosas, qué pasa.

Hija indignada - Es que a ella le sale muy bien eso de tocarse el trisqui...
Madre Coraje - ...

Madrid, martes 1 de agosto, año 2006. Hora local 12:47.

La que a nadie le interesa (la que miente cuando besa)

Bueno, pues me hallo intentando controlar mi iracunda y desmedida respuesta a los acontecimientos. No poder tener mis fotos hasta septiembre me pone de muy, muy, muy mal humor.

Pero bueno.

Respiración.

Aaaay.

Fiuuuu.

Me pongo bocabajo (boca abajo, al revés, invertida) y se me sube la sangre a la cabeza.

[Aquí va la foto que lo ilustra todo. O casi todo. Pero como se ha jodido lo de subir fotos, pues no]

[¿O sí?]

Ah, pues ahora sí, mira tú por donde.

Bah, ahora soy yo la que no quiere. Ea.

¡Al menos sigo teniendo capítulos de 24 pendientes!

Además, puedo intentar otra tienda para el revelado, el problema es que los carretes de esa cámara no me los revelan en ningún sitio. Pero buscaré a ver. Buscaré por todo Madrid cagándome en mis muertos, en mi sombra, y en la enorme pereza que domina mi existencia.

Lo que no sé es si me quedaré en casa con firmes intenciones de limpiar y hacer la compra, pero sin llegar a hacerlo; o si me lanzaré a por los sujetadores de rebajas. Es una incógnita.

La bicicleta de la puerta está preciosa a esta hora.

Y yo no he sacado nada del congelador de comer...

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