Meteorología
Llueve sin parar. Como yo. Dentro de casa no me mojo. Pero el ruido es una pesadilla. Y hace frío. Y pienso en las facturas. Me prometen devoluciones, a dos meses vista. Llueve sin parar y el cielo, de tan gris, es púrpura. Como yo. Cierro un sobre adhesivo. Apunto citas. No sé. Pongo un disco raro. Uruguayo. Así no oigo la lluvia. Mi amigo a rayas me manda una canción. Tiene esa atmósfera acorde. Es mágico cuando eso pasa. No hay que huir de los estados de ánimo. Hay que acompañarlos con música. Es una versión de una canción de amor. El ritmo cae despacio como la lluvia. Llevo una semana sin ir a nadar. Me ha llamado mi madre para preguntarme qué tal voy con las tormentas. Dice que allí están que no pueden más. Su casa en Vejer es húmeda. Le digo que estoy harta de este invierno. En mi cabeza se traduce esa frase. Ahora suenan muchos más instrumentos en la canción y es precioso. Todavía me quedan algunos complementos dietéticos. Iré a pesarme mañana. Va bien, lo de la dieta. Pero tengo que volver a reconocerme.
[No sé si alguien puede ver que aquí arriba hay un vídeo. Youtube lleva unos días más tonto que yo]



