La Coctelera

Categoría: personajes célebres

Todos a una

Ahora entiendo el sitio que decías, viendo tu cara despejada en el foco, oyendo las risas medidas y los cantos, siguiendo el aleteo de tus brazos.

Ahora entiendo el miedo del que me hablabas, la bruma espesa de la escena, el arroyo de tu mirada mansa y lo menguante de tus piernas flacas.

Te entiendo, al verte ahora, que observo la silueta pequeña del dorso de tu mano suspendida en el aire y te veo danzar entre lágrimas.

Tembleque

Desde las 19.30 estuvimos allí, unos extrañamente tranquilos y otros crecientemente nerviosos. Colgando carteles, pensando en las entradas, tomando tilas o cafés. Cuando la gente empezó a pasar a la sala creí que me iba a dar algo. Reservando un par de filas para el equipo me puse nerviosa, porque yo no sabía dónde sentarme. No sabía dónde era mejor, dónde me correspondía, ni dónde quería estar.

Sé que todo lo que escriba puede sonar exagerado. Para mí este día significaba muchas cosas importantes. Y digamos que estoy en un momento en el que todo me afecta como si lo hiciera por debajo de la piel. Y no me refiero a tener la regla. Cuando estuve montando la peli con Mario, hará un año o yo qué sé cuánto, la peli me gustaba mucho. Le cogí un cariño brutal a los personales, a cada gesto, a las pausas incluso. Me sabía de memoria los pequeños despistes, los fallos de texto, los de racord, los cambios de escena. Cuando empezó la película ayer, comprendí que me gustaba mucho más. Muchísimo más. Para empezar, está escrita con el corazón y se nota. Bueno, con el corazón y con un talento que siempre he admirado. Llevo toda la vida leyendo historias escritas por él y me jode que nadie venga y le descubra o le pague sólo por teclear. Mario es una joya. Sabe encontrar en punto justo, con un humor a ratos cínico, con unos monólogogos genialmente construidos, con un ritmo perfecto.

Los actores hacen un trabajo increíble, todos y cada uno de ellos. Yo quería abrazarles y decirles que les quiero. Me pareció flipante oír a una sala entera descojonarse con partes en las que no confiábamos (incluso con partes con las que no contábamos en absoluto que se rieran), callarse en las escenas que requerían comprensión (y no me refiero a comprensión de los diálogos por la calidad del sonido, sino a comprender a los personajes que te hablan desde ahí delante), aplaudir como locos al terminar. Es acojonante, en serio. Es acojonante y abrumador, estar sentada con todas esas personas y comprobar que la película tiene el mismo efecto (sospechosamente parecido al menos) que tuvo en mí cuando pusimos por primera vez un puñado de planos juntos. Es lo más emocionante que me ha pasado en la vida. Es maravilloso sentarte y ver el trabajo bien hecho de todas esas personas que brillan con luz propia y distinta, en una pantalla grande.

Llegando a casa le mandé un mensaje a Mario para darle las gracias. Porque cuando alguien hace cosas tan bonitas y las comparte con el mundo con tanta sinceridad, hay que agradecerlo. Esta mañana me pongo a escribir esto sin desayunar. Nunca jamás me he sentido más orgullosa de nada. Y aún me dura el tembleque.

Olvidad el post anterior

Esto es lo que verdaderamente importa, al fin y al cabo. Con todos ustedes:

5x5 Las vacaciones de Ketton, el maravilloso perro rosa

O lo que es lo mismo:

00:00 - 00:05 - Aterrizaje forzoso
00:05 - 00:10 - ¡Pizza!
00:10 - 00:15 - One more pint, please!
00:15 - 00:20 - ¡Ketton, por dios!
00:20 - 00:25 - Viviendo al límite

Ahí queda eso.

Liposucción selectiva

Anoche todo volvió a ser exactamente igual. Con algunos matices, claro. Hablamos de estar orgullosos de nosotros mismos, de cosas que se alargan en el tiempo de manera natural, de los que se casaron, de los que se dieron a la droga y/o alcohol, de los que van por el segundo crío, de los supercerebros, de los que se hicieron operaciones fallidas y de los que cambiaron de opinión. La verdad es que por más que lo intente, a veces, no veo los cambios. Pero tiene algo bueno, esto. Es una red de seguridad. Las cosas se desordenan, la comida sobra, la salsa siempre es de queso y las copas de ron. Los ceniceros llenos, los sofás juegos de piezas, el baño sin pestillo, y por supuesto, lo de hablar por turnos. Por mucho que pasen los años, sé que tendré un ratillo para decirlo todo. Y los ojos serán cálidos y las palabras conocidas. Somos una versión mejorada. Un cigarrito y nos vamos. Somos la versión ampliada. Ahora llegamos más lejos.

Fresquita

Fresquita

Lucía, clara y luminosa como esos hielos. Ayer por la tarde compartimos juntas un regalo. Y luego volvimos a hablar intenso, sincero, empapado de cosas pasadas y sobre todo de futuro. Cosas bonitas. Estar bien. Ataques de risa que se transforman en llanto. Acunar a la tierra, no tenemos la culpa, no. O un poco sí, pero qué complicado es sólo pensarlo. Que todo el mundo esté bien, estupendamente. Los colchoncitos, tú el mío y yo el tuyo. Las dicotomías de lo más absurdo y pequeño a lo más grande y crucial. Círculos de tiza que te encierran. Pena. Dónde meto mi penita. Dónde la meto. La sopa de la patata frustrada y la cebolla rabiosa, entre otras cosas. Difícil de digerir, pero al final, todo pasa. De cuándo pasamos los duros golpes, de cómo lloramos las penas, de la proyección hacia fuera y de la realidad de dentro. De lo que aún escuece. Y aquí nos curamos nosotras, sí. Dar giros con todo el cuerpo, regadas de agua. Positivas. Nos lo merecemos, Lucía, nos lo merecemos.

Fermín

Fermín

Fieltro en forma de pollito para mi amiga Sara.
:)

Dos ejemplos prácticos

Se recomienda practicar esta disciplina al menos dos o tres veces al día.

Uno...

:)

Dos...

:) :)

y... ¡Tres!

:) :) :)

:) :) :)

:) :) :)

Gracias por un fin de semana soleado.

¡Oh!

Siempre buena música con...

Dj Raúl Querido

Estrenamos nombre, actitud, flyer y buenrollismo. No te digo na y te lo digo to.

:)

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